EXPERIENCIAS DE AUTOGESTIÓN EN GRANADA Y MÁLAGA

En el encuentro de Cooperativas Integrales de Andalucía, celebrado en Granada, en la Finca El Manzano, nos encontramos cooperativistas con distinta manera de ver las cosas, pero con un sentido común. Yo particularmente aprendí cosas importantes.

Mi pareja y yo estuvimos hablando con compañeros de Málaga y Vélez Málaga, que nos hablaron de sus proyectos (en Vélez hay un proyecto de Escuela libre, en la Red de Apoyo Mutuo de Málaga existen dos experiencias diferentes con moneda social, existe de manera consolidada ya desde hace un año un red de consumo y de servicios, un “regalastro” en el que la gratuidad prima por encima de otro tipo de relación con lo material, etc).

La vida en El Manzano me parece una experiencia para vivir, y espero que tenga lugar pronto un nuevo encuentro. Descubrí el tema de la bioconstrucción, aprendí, pues no conocía nada, y me emocioné al ver la vida de las cabras. La charla sobre moneda social con Linda me pareció exquisita, es una mujer muy especial. Me gustó mucho sentir a la gente cercana, emocionarse juntos es algo esencial cuando pretendemos vivir en comunidad. El hecho de plantear qué ofrezco y qué recibo y ese afán nuestro por esconder las carencias y necesidades me hacen reflexionar acerca del concepto de “buenismo”, en el que muchos nos excedemos. Hay que saber afrontar y pedir con madurez aquello que se necesita. Por otra parte, me costó muchísimo poner valor a aquello que hago y siempre incluía un factor como es lo que disfruto haciéndolo, como beneficio hacia mí más que hacia el otro. Personalmente me parece más natural que establecer una moneda (al fin y al cabo, estamos midiendo, cuantificando, pidiendo a cambio de lo que damos) la manera de funcionar de la gente de los pueblos. Mi pareja me explicaba cómo su madre recibía tomates cuando algún vecino tenía excedentes, o berenjenas de su famila, y daba (no a cambio, sino en cantidad y proporción a lo que no necesita consumir como individuo o unidad familiar) a aquellos que alguna vez han compartido o han necesitado. Rafa nos explicó que estas iniciativas no han nacido ayer ni hemos inventado la rueda, agricultores, ganaderos y gente de campo de toda la vida se han organizado en comunidades funcionando con trueque o gratuidad como base. El excedente nunca ha sido para comerciar, nadie tenía que cobrar por los servicios prestados antes de la llegada del capitalismo. Es algo que aprendimos también en una charla en Granada, un día antes de llegar al encuentro, con Félix Rodrigo Mora, un ideólogo del que os recomiendo la lectura de dos libros:  “¿Revolución integral o decrecimiento? Controversia con Serge Latouche” y “Naturaleza, ruralidad y civilización”.

Estos días hemos podido asistir a la asamblea de barrio centro malagueña (http://asambleabarriocentro.blogspot.com.es/p/red-autogestionada-de-consumo.html), así como hemos compartido una charla de los compañeros de Sevilla en relación a la situación de la vivienda y alternativas, contando la experiencia de ocupación en la Corrala “La utopía”, donde 36 familias llevan 6 meses viviendo y luchando por mantener su estabilidad en una vivienda digna.

Los compañeros de la red de apoyo mutuo de Málaga (https://n-1.cc/g/red-de-apoyo-mutuo-de-málaga) tienen un grupo de cooperativismo en el que llevan tiempo trabajando el concepto de cooperativa integral sin haber dado aún el paso de constituirse como tal. Algunos nos participaron sus dudas respecto al proyecto de la Cooperativa Integral Catalana. Los compañeros plantearon esta red de consumo como un modo de experimentar la autogestión, un proyecto real en el que el asamblearismo, la práctica de la vida en comunidad, el apoyo mutuo, pudieran llevarse de la teoría a la práctica, más que como un proyecto con un fin. Nos explicaban que empezaron sólo con naranjas, simplemente para probar. Algunos, incluso, no ven necesario dar un respaldo legal ahora mismo, aunque piensan que, si acaba siendo necesario, el mismo proyecto lo pedirá. Mientras, siguen anotando experiencias, porque su objetivo es aprender autogestión haciendo. Ahora mismo hay otro grupo trabajando con red de consumo en otra barriada, ellos los han asesorado porque empezaron antes, pero piensan que cada grupo evoluciona de una manera diferente según las necesidades que haya y la gente que lo componga. Han iniciado también un proyecto de cooperativa de salud, que aún está gestándose. En la asamblea a la que asistimos propusieron crear red con grupos afines, y han empezado a pensar en cuál sería la mejor manera de compartir experiencias. Les hemos invitado a venir a Almería, así como a Félix y a los compañeros de La Corrala desde el grupo de Acción y Reflexión.

Estuvimos en el reparto de productos que realiza la red autogestionada de consumo (https://n-1.cc/g/15-m-mlg-cooperativismo+red-autogestionada-de-consumo-de-málaga, https://sites.google.com/site/redautogestionadaconsumomlg/) y vimos cosas que nos gustaron bastante y que quiero compartiros porque igual aportan ideas para un mejor funcionamiento de la coope. Ellos trabajan en un local cedido, claro, hacen el reparto en ese local social, aunque otras actividades las realizan en otros sitios distintos, no tienen una sola sede para todo. El local es una peña de una barriada, fue una segunda opción después de que desahuciaran a una socia que había cedido su local, y ya tienen otro local propio cedido, pero dicen que piensan seguir en la peña porque les gusta mezclarse con la gente del barrio, que ya están empezando a implicarse en el proyecto. Respecto al consumo, lo hacen bajo pedido (en productos y cantidades), a través de un formulario de Google docs, pero la particularidad es el modo de funcionamiento: cada persona que hace el pedido (hay de distintos puntos de la provincia malagueña, no sólo de la zona) se compromete a desarrollar una pequeña tarea, todos los consumidores participan en el proyecto. Se trata de descomponer los grupos de trabajo en pequeñas tareas para simplificar, así, por ejemplo, llamar  los productores (lo haría una persona), recoger los pedidos (eso lo hace otra), recopilar los pedidos que llegan por correo (otra distinta), comprobar la entrega de pedidos (otra) y el cobro (otra). Tareas distintas en días distintos. De esta manera, nos explicaban, consiguen que todos sepan hacer de todo (las tareas son rotativas, cada semana cambia la persona) y que nadie acabe quemándose porque se sobresature de trabajo, ni tampoco personalice la tarea y la responsabilidad. Dado el tipo de tareas y la simplicidad de las mismas, no se necesita dedicación exclusiva y la distancia no es problema, porque algunas cosas se pueden hacer desde casa y los productores llegan desde las distintas comarcas de la provincia. Al coste del producto le  restan un porcentaje previamente pactado para sufragar la gasolina. Otro aspecto que me pareció impresicindible es que después de cada reparto semanal se hace una asamblea en la que se rotan las responsabilidades y se realiza una evaluación de lo que se ha hecho y cómo se ha hecho. Al principio, nos dicen, se cometen muchos errores y hay que ver entre todos de qué manera los solucionamos, luego (llevan ya un año funcionando así) quien ha realizado una tarea le explica a otro cuáles son los errores que ha cometido o las cosas que le han ido bien para que el compañero vaya con algo de experiencia.

Ellos mantienen como principio no “cobrar” por las tareas, ni en especies, ni en nada, porque no se le exige nada a nadie, cada uno hace lo que puede, pero el caso es que no se le han dado casos de gente que se “escaquee”. Ven imprescindible definir bien las tareas y aprender a hacer las cosas todos juntos. La base es saber transmitir tu conocimiento al otro, para lo que hay que hacer el esfuerzo de pararse a hablar. Lo que hicieron fue hacer tutoriales con cada una de las tareas necesarias, dividirlas en tareas muy chiquititas, que no les pesaran a nadie, y eso refuerza la actitud proactiva, porque cualquiera, sea de la condición que sea y venga de donde venga, se ve capaz de hacerlo, incluso hay gente del barrio sin ningún tipo de cultura asamblearia o de comunidad que se ha ido uniendo y forman ya parte del engranaje. La tarea previa de comunicación interna, la empatía, el saber organizarse, son la base fundamental, según creen, y en eso coincido.

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