“Ubicar la edición” Sobre ciudad e intervención urbanística, arte y cultura. Librería Bakakai, Granada.

“El libro te permite un tiempo sostenido” (Susana Vellarino)

 Crónica del evento “Ubicar la edición”, Librería Bakakai, Granada, 4 de noviembre de 2014. Editorial Ciengramos, Grupo de Estudios Antropológicos “La Corrala” y compañeros de la Escuela de Arte de Granada, Valeriano López y Susana Vellarino.

(Realizada por Amanda Miler, Grupo Acción y Reflexión, Almería)

ubicar-la-edicion-cartel-web-copia

 Se trata de un proyecto editorial, un proyecto activista en torno al urbanismo voraz, y un proyecto de colaboración entre colectivos que queremos tomar de ejemplo, así como lo es también para nosotros el entorno en el que se desarrolla, Bakakai, con David y Sonia al frente.

Se presentan los libros “Capital y terruño”, “¿Por qué no nos dejan hacer en la calle?“ y la recopilación de los números 1 y 2 del fanzine “Ka-meh”, proyectos editados o con participación de Ciengramos.

“Estos proyectos tienen un eje común –dice Antonio de Ciengramos, en la presentación- interrogar la ciudad, Granada. Experimentar situaciones que se dan en otras ciudades, que están transformando la ciudad.”

Cómo surge Ciengramos:

El proyecto TRN en la Casa de la Palmera, junto con Fernando García Méndez, es un proyecto cultural que pretende abrir un espacio en la ciudad para debatir la cultura. Se trata de una casa particular, un espacio doméstico convertido una vez por mes en un espacio público en el que se daba la participación de agentes culturales de artes plásticas (José Carlos Rosales, Valeriano López). Se pretendía revitalizar la escena cultural granadina ante síntomas de agotamiento. El tejido comercial de espacios para el arte casi inexistentes.

Se trataba de generar una programación juntando a personas diferentes entre sí, creando un espacio de encuentro, un foro. Al ser un lugar doméstico, era un entorno “amable”, no institucional, donde la gente se sentía cómoda.

La experiencia se vio interrumpida al no compartir ya la casa de la palmera, por lo que se decidió dar continuidad al proyecto en una línea editorial, “aprendiendo a hacer aquello que no sabes hacer. Qué mejor manera de hacerlo”.

La actividad más importante se centró en “Si el centro José Guerrero es posible”, una actividad de militancia ante el hostigamiento al Centro y su programa cultural por la Diputación de Granada, que intenta cercenar la continuidad del espacio y convertirlo en otra Institución. Recoge el compromiso ciudadano en un momento de crisis cultural, con un dossier de artículos escritos durante dos años.

TRN surge de participar en la plataforma J.G. y darnos cuenta de la importancia de participar en el debate, de participar de la ciudad. Un espacio de debate y encuentro sobre cultura contemporánea en la ciudad.”

“Más allá de esto, la idea de Ciengramos es también extender o cultivar redes de trabajadores culturales en la ciudad, recuperar artistas importantes que ahora se desconocían. Experiencias vividas en pocos documentos.”

La experiencia de trabajo en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada les hizo “ver importante generar un tipo de obra, libros, que pudieran circular por la Universidad, que pudieran generar lecturas estimulantes para pensar el pasado y al presente.

Ka-meh

Ka-meh fue una experiencia editorial de un boletín clandestino, luego un proyecto de “ambición desmesurada y absolutamente imposible”, según comenta entre risas José Carlos Rosales. “Se trataba de recuperar el momento y los modos de producción de la época”. Relacionar el entorno, la política relacional, de afectos, así como los modos de organización. Aprender era casi más importante que el resultado final.

“A la gente que estuvo ahí nos ha servido volver a ello para revivir lo que hicimos con otra idea diferente. Se hacen las cosas creyendo que sabes lo que estás haciendo y cuándo. Pasa el tiempo y comprendes en realidad lo que has hecho. No sabes, lo haces. Tienes pocos medios, usas lo que tienes.” La sensibilidad o conciencia cultural les hace ser identificados con proscritos, marginales, ya que José Carlos diferencia muy bien entre la cultura de la subvención, con ideas previas y dinero ajeno, de aquella que se realiza de manera autogestionada “para que la idea surja a partir del proceso sin ambiciones, con lo que se tiene.”

El segundo número se publicó en 1977, tras las elecciones. Tenía ya un registro legal (“en aquel momento los trámites para editar una revista eran inconmensurables, una serie de complicaciones increíbles.”) “En un momento en el que el “partidismo” había empezado a repartir la tarta, defendíamos lo anónimo, el plagio, la obra sin autoría.” En ese segundo número había más proyectos e ideas, el manifiesto comunista en verso de Bertolt Brecht, haciendo uso del robo y plagio intelectual, por ejemplo. Pero “fue un fracaso comercial y de distribución-explica-. No sabíamos distribuir, fue una ruina económica, no salió el tercer número.”

“Entre el 74 y el 77 había un momento de resistencia a la legalidad que daba lugar a fabricar tus propias cosas con tus propias ideas. Queríamos que nuestra voz resonara. Ser patrimonio de la alternativa cultural. Mezclamos humor, ironía, juego elitista y populista. A tres manos. Justo, José Carlos y Mateo.

Capital y terruño

Capital y terruño surge de un proyecto de investigación de Valeriano López y Susana Vellarino. Analiza la ciudad de Granada y cómo el capitalismo se inserta en los modos de producción de la ciudad. Desde el activismo y la militancia.

Es un proyecto que surge a partir de la Universidad Internacional de Andalucía, del Grupo de Investigación Arte y Pensamiento. En torno al tema de capital y territorio, la idea se inicia en Sevilla en torno a la cuestión de cómo el capital influye en el aspecto de las ciudades. “Lugares al límite” de Ciengramos fue el resultado de la investigación, recogiendo las diferentes posturas de quienes viven la ciudad y la han pensado.

Se hizo un programa, Metrópolis, en televisión con la Escuela de Arte de Granada, “Escuela hace Metrópolis”, al que asistieron 3 profesores de la Universidad de Valencia, Bilbao y Valeriano, de Granada. “Inmerso en la ciudad, plantea un trabajo con los alumnos, adaptar la experiencia docente, los alumnos, trabajar con los alumnos.”

“Echábamos de menos la implicación de los estudiantes con la ciudad, desarrollar el sentido crítico.” Ahí contaron con la participación de “un alumno ejemplar, Álvaro García, que escribió un texto magnífico: Retablo de la devastación de Granada

Hicieron un recorrido de la ciudad por temas: “Se abordaron los barrios de Santa Adela y el Albaizín, por la repercusión, los vecinos participaron. Se trataba de unir una situación política-activista, en un momento en el que estaban mucho más activos reclamando a la Administración. Es un proyecto de fusión a pie de calle. Los vecinos se encadenaron a la Plaza del Carmen, venían con las cadenas a la Escuela a que les hiciéramos las fotos. Fue emocionante, los alumnos daban ideas sobre activismo político. Trabajamos los libros del Grupo de Estudios Antropológicos La Corrala en clase. Estudiamos nódulos conflictivos en la ciudad, cuáles facilitaban la intervención. Se inició un proceso de toma de decisiones, y empezaron a “pulular” libros. El proceso fue una espiral. Fuimos todos a la exposición que comisariaba Antonio dentro del mismo proyecto del libro “Lugares al límite” junto con otras herramientas (blog, exposición, libro) insertado en su producción. Y se acaba editando”.

Se trata de un movimiento sinérgico de acción política en el contexto de la Escuela de Arte, que es diferente al contexto universitario, por ejemplo. No existen redes facilitadas por la Escuela, “en un entorno “encorsetado” en el que hay que abrir fisuras” ya que al alumnado “se le presupone una productividad, se les educa como productores de imágenes pero no existe la reflexión que sí se da en la Universidad en cuanto a activismo y política.” Los compañeros quisieron preguntarse “a ver si se puede” y relacionar la ciudad con el alumnado.

Existe –explican Susana y Valeriano– una situación de despolitización del alumnado, una desmotivación y una peor formación (poco interés a priori por la política, la realidad, lo que sucede): “Entre el alumnado, había dos posturas: aquellos quienes pensaban que lo que hacíamos era perder el tiempo y aquellos que se apasionaron por el proyecto.”

Los compañeros opinan que el problema del alumnado no radica en sus individualidades, sino en el Sistema Educativo: “¿Qué está ocurriendo para que exista esa despolitización?, la situación nos asusta. Sin embargo, cuando se abren caminos como el que abrimos, los alumnos se emocionan con manifestaciones. El contexto es algo que el docente siempre tiene que tener en cuenta. El barrio, el alumnado, son elementos curriculares. Sin embargo los materiales curriculares están vacíos -explica Valeriano– con frases como “he tenido en cuenta el contexto”, que se copian y pegan sin sentido. Ambos, confiesan, tienen una ideología y un compromiso muy determinado: “ella es como es, yo soy como soy”.

“¿Por qué no nos dejan hacer en la calle?” Esther, Adriana, Juan y Óscar, GEA La Corrala.

En la misma línea, y en colaboración con el anterior proyecto, el Grupo de Estudios Antropológicos La Corrala presenta el libro “¿Por qué no nos dejan hacer en la calle?”.

“A nosotros se nos ha ido viendo el plumero desde muy pronto –dicen-. No somos una editorial pero la edición, producción y difusión, la búsqueda del conocimiento es importante para nosotros.” Desde 2006 participan en investigaciones sobre determinados procesos en la ciudad desde el punto de vista del urbanismo. En prácticas de resistencia de colectivos autónomos políticos de base, en lucha frontal. Se dieron cuenta de que la literatura académica no les ha prestado atención: “Nuestro interés surgió por nuestra relación con movimientos sociales, desde dentro. Queríamos que sirviese para algo. No sabíamos que iba a convertirse en un proyecto de investigación. Contábamos con nuestra inexperiencia. Y se trataba de un libro denso.”

“Pensamos que iba a ser sencillo, se lo propusimos hasta a AKAL –ríen- “Luego buscamos ediciones o proyectos locales con relación y afinidad política. La negativa venía habitualmente de que era un proyecto académico, cuando lo que queríamos era romper con la dicotomía de lo social y lo académico. Crear un proyecto social-académico estaba a años luz, un proyecto que navegase entre dos aguas, no lo conseguimos. Otras editoriales alternativas, por ejemplo Virus, nos decían que era un tema interesante pero un tema muy local. No queríamos recortar, por eso decidimos la autoedición total, lo sacamos nosotros, a un precio de venta muy barato.”

“Hicimos un trabajo muy exhaustivo para conocer dinámicas de transformación de la ciudad. Parte de los beneficios irían a la “caja de resistencia” de la Casa del Aire (2009), porque trabajamos desde los movimientos sociales y para los movimientos sociales.”

“El trabajo de Álvaro García con “El retablo de la devastación” sirvió de mucho. Se trataba de un trabajo etnográfico, de militancia política, sobre la “marca ciudad” y los espacios mercantilizables, objeto de consumo, sobre “transformación urbana y conflictividad social”, realizado por gente vinculada a los movimientos sociales, sobre urbanismo, co-editada con Hermanos Quero, desde una visión más crítica. Después de la edición, con el beneficio obtenido y los muchos apoyos (muchos que antes no, ahora sí querían –ríen-), nos planteamos lo de seguir escribiendo.”

El libro “¿Por qué no nos dejan hacer en la calle?” parte de la idea de espacio público tras la Ordenanza Municipal de la Convivencia del Ayuntamiento de Granada: “Quisimos abrir el proyecto a otra gente y comenzaron a participar Ariana y Esther. Nos apetecía ser coordinadores más que autores.” El libro está editado por COTALI (Cooperativa de Libreros que conocen el mundo editorial de cerca, muy pendientes del libro y la distribución).

¿Por qué y para qué editar?

“Cuando empezamos a trabajar con la gente en las calles nos dimos cuenta de que estábamos en una burbuja. No puede ser que todo esto esté pasando y no se sepa.”

Creen que es importante trabajar con diferentes investigadores, agentes políticos, parte de esos movimientos: “Es importante conocer a lo que te enfrentas para poder luchar contra ello. Cuidar el lenguaje: ¿para qué estamos escribiendo?”

“Nuestra apuesta es el ejercicio de transformar ese lenguaje o traducir esos lenguajes institucionales para que cualquier persona pueda leerlos. Que se pueda leer más ligeramente nos parece una cuestión fundamental. Lo que buscábamos era un grupo de acción política a través de estos conocimientos. Herramientas que sirvan para comprender la realidad en la que vivimos, y para ello el conocimiento es fundamental que llegue a la gente.”

Otros elementos de la coedición que se plantean es el precio asequible: “publicaciones para que se difundan, no para sacar dinero. No nos consideramos escritores en sí. El conocimiento es una herramienta.”

Ante la carencia detectada sobre todo en el ámbito local, pretender crear memoria colectiva de lo que existe: “los que ostentan el poder nunca permiten que salga a la luz este tipo de realidades. Ésta es nuestra pequeña contribución. Nos hacemos cronistas de nuestra propia experiencia para transmitirla, para que no siempre se empiece desde cero. Pretendemos responder a esa necesidad; lo que sucede aquí es un ejemplo más de lo que puede suceder.”

“Generar una memoria colectiva no es lo mismo que la memoria histórica, no en un único relator, que la gente no tenga miedo de ponerse a escribir. Nosotros no nacimos sabiendo escribir, se va haciendo, vamos aprendiendo.”

“También la promoción y la edición se va depurando. Queremos hacer un trabajo en red, que no se haga individual. Crear espacios de confluencia. Compartir para crear confluencia y sinergia.”

Es importante, dicen los compañeros, hacer hincapié en autogestión editorial. Ponen de ejemplo Bakakai. “Entre la subversión y la subvención, a veces hay un papelillo de fumar” A pesar de los problemas económicos y de distribución, la opción de transmitir lo que vamos aprendiendo es lo que nos motiva. Vida es movimiento y eso hay que compartirlo.”

Hablan de la distribución colectiva, de la experiencia de autoedición y autoaprendizaje, importantes mecanismos para proyectos vitales en los que aprender haciendo: “No sólo es editorial, también es vital. En elementos complejos como nuestro primer libro, observamos qué energía dejamos. Son proyectos vitales porque entiendo la vida desde este marco. Esto que hacemos nos enseña a mirar, pero también a vivir. Aprendemos cómo manejar el tiempo, los afectos. Se parece más a un grupo, no a una cadena de distribución. Quizá no tiene que ver con el contenido, sino también con unos intangibles.”

La autonomía en la edición

“A nivel técnico, la antropología es un punto de partida, no nos ceñimos a protocolos disciplinarios. Se trata de aprender a partir de otros terrenos (arquitectura, historia).”

“Te permite poder decidir sobre las cosas que haces. De qué manera las haces. Decirlo aunque no se cumplan los parámetros que has decidido para tu libro. Lo entendemos en ese ámbito: autogestión es igual a poder decidir. ”

“La autonomía económica es fundamental. El propio libro alienta futuras ediciones.”

En cuanto a la autonomía del aprendizaje, se refieren al trabajo investigador y sus normas académicas: “Nos interesa el trabajo de grandes teóricos o el de los vecinos de al lado. Todos son referentes, no existe jerarquía. Nosotros estamos en el centro, somos también referentes. Decidimos a quienes mencionar o no, poner en valor conocimientos más válidos sin forma académica porque realmente responden a realidades, crean memoria colectiva.”

En el debate

-Se habló de la recuperación de la investigación universitaria en dirección a los fines de movimientos sociales y se valoró positivamente el hecho de contar con lo social antes de lo institucional, hacia lo híbrido: “gente que apuesta por salir de esta aridez que nos ha intentado inculcar la academia.”

-También se contempla en la edición colaborativa “pensando en los primeros fanzines que hicimos en la adolescencia” para poner en valor la edición.

-En cuanto a la venta-distribución, el GEA “La Corrala” contempla ambas opciones, la descarga gratuita de los libros en PDF a través de internet, así como la edición en papel: “la gente sigue apreciando el cuidado del libro en la edición 2.0.”

-Desde Ciengramos, “ya que vienen de Bellas Artes” apuestan por la artesanía del medio: “El comportamiento básico es el fetichista del libro”, por el mantenimiento físico y material de la memoria colectiva y personal. Sin embargo “no hay oposición entre un medio y otro y por eso dejamos la opción.”

-Susana y Valeriano hablan como conclusión a su proyecto de la desactivación de los procesos artísticos: “Mezclar vecinos en el arte, donde ellos sean protagonistas y artistas.”

-Óscar Salguero nos habla del proyecto “Gentrificación no es un nombre de señora” y de la plataforma Museo de los desplazados.

Les invitamos a participar en una puesta en común de sus proyectos en La Oficina Producciones a través del Grupo Acción y Reflexión, así como en la Escuela de Arte de Almería a través de los Departamentos de Diseño Gráfico y Diseño de Interiores. Esperamos que pueda ser posible en breve.

Anuncios

Un pensamiento en ““Ubicar la edición” Sobre ciudad e intervención urbanística, arte y cultura. Librería Bakakai, Granada.

  1. Genial reseña. Para los que no pudimos estar y seguimos los proyectos granaínos de autoedición y autogestión nos hace estar un poquito más cerca del evento. Mil gracias!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s