SOLIDARIOS CASA DEL AIRE

Crónica y reflexiones de las I Jornadas de Luchas Vecinales organizadas por el Grupo Acción y Reflexión
Jornada del 29 de noviembre de 2013 en el local de CNT-AIT Almería
jose a. miranda

casa del aire foto(Descargar en pdf)
(Puedes ver los vídeos íntegros de la charla en este enlace https://grupoaccionyreflexion.wordpress.com/2015/12/10/ciclo-luchas-vecinales-29-noviembre-19-h)

Intentaremos documentar aquí lo más breve y claramente posible la lucha y la situación vivida por los vecinos y solidarios de la Casa del Aire de Granada. Para ello nos apoyaremos en la charla que dos compañeros del colectivo, Belén y Manu, nos ofrecieron el día 29 de noviembre de 2013 en el local de CNT-AIT Almería, así como del debate posterior y de la documentación disponible en el blog de Solidarios Casa del Aire cuya visita recomendamos para una mayor profundización de los entresijos del conflicto: http://solidarioscasadelaire.blogspot.com.es Gracias a todos ellos se ha hecho posible este escrito. Gracias.

  1. BREVE HISTORIA DEL BARRIO DEL ALBAYCÍN

El popular barrio granadino del Albaycín cuenta en la actualidad con 8.277 habitantes. Comenzándose a poblar en época íbera, constituye uno de los núcleos antiguos de la Granada musulmana, junto con la Alhambra, el Realejo y el Arrabal de Bib-Arrambla, en la parte llana de la ciudad. La especial idiosincrasia de los pobladores de un barrio está invariable e íntimamente unida a varios factores que no debemos pasar por alto para comprender las luchas de la gente de la Casa del Aire. Por ese motivo era natural que los compañeros comenzaran su presentación con una contextualización geológica, geográfica, geopolítica, urbanística, arquitectónica e histórica.

En su historia más reciente el barrio ha sufrido una serie de transformaciones que confluyen, no sin conflicto, en el carácter y la forma de vida de sus vecinos. Al principio del siglo XX el Albaycín era un barrio popular que se superpobló a partir de la expulsión de la población pobre de otras partes de la ciudad. En los años 60 comienza a darse el proceso contrario, de despoblamiento. Este proceso se acelera especialmente desde 1994, año en que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, como ampliación del conjunto monumental de la Alhambra y el Generalife. Desde entonces el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía se afana en transformar el barrio en una especie de microcosmos turístico, una actuación similar a la de otros centros y zonas simbólicas de las ciudades donde a través de medidas como la peatonalización de la calles, la conversión de casas de vecinos en apartamentos de lujo, de edificios patrimoniales en hoteles y de la exaltación de imágenes inducidas como la del gitano Chorrojumo o el oriente atemporal de la calle de las teterías, se produce una auténtica “museificación” del barrio.

No podemos olvidar que el Albaycín fue un barrio obrero cuya heroica resistencia a las masacres y bombardeos durante la Guerra Civil, así como la resistencia opuesta por la guerrilla urbana en los primeros años del franquismo con los Hermanos Quero y su banda desafiando a policías y confidentes, ha marcado a sangre y fuego su historia y su carácter. Y tal vez las autoridades de hoy no dejan de tenerlo presente a la hora de diseñar las políticas que le afectan.

Los datos demográficos arrojan una claridad que desvela con contundencia que algo está pasando: en los años 70 habitaban en el barrio 23.000 personas, actualmente la cifra se ha reducido nada menos que a 8.950, un 15% de las cuales son población extranjera (con poder adquisitivo). Se ha vivido y se sigue produciendo un proceso de gentrificación (aburguesamiento, ennoblecimiento) impulsado por el negocio inmobiliario y apoyado por las ayudas institucionales.[1] Hoy por ejemplo el Albaycín resulta invivible si no tienes coche, ya que han ido desapareciendo los pequeños comercios de barrio y otros servicios para los que hay que desplazarse sin más remedio a otras partes de la ciudad. Sin embargo, se prohíbe la entrada de los coches a ciertas zonas, salvo autobús y taxis. Si se tiene en cuenta lo escarpado de sus calles, debido al terreno sobre el que está situado, podemos hacernos la idea de las dificultades, por no decir la imposibilidad, que supone para ancianos y discapacitados, obligándolos en muchos casos a buscar su domicilio en otros lugares.

  1. SITUACIÓN DE LA CASA EN EL BARRIO

La Casa del Aire es la típica vivienda del barrio, situada en el Bajo Albaycín, cerca de la transitada y famosa calle Elvira, entre las calles Beteta 20 y Zenete 7. Es lo que llaman allí una casa de paso, con patios interiores y un aljibe, como los muchos, la mayoría ya en desuso, que abundan en la zona. En 2004, en el momento de iniciarse el conflicto, en la casa había 12 viviendas habitadas, en régimen de alquiler, y varios hermanos eran los propietarios. Representa la última casa de paso que queda en el barrio, valor que se perderá (al igual que sucedió con las otras casas de paso que fueron derruidas) si no ponemos freno a este atropello.

  1. DESCRIPCIÓN DE LA LUCHA

En 2004 una inmobiliaria (Arrendamientos Puerta Elvira) compra el edificio sin saberlo los vecinos. Les llega directamente una notificación de que deben abandonar el piso. Algunos negocian por muy poco y abandonan sus viviendas. Quedan otros que deciden organizarse para plantar cara a la inmobiliaria. Sus presiones dan frutos y la inmobiliaria se deshace del edificio vendiéndolo a otra inmobiliaria, Edivara-Varasol, actualmente aún propietaria de la casa. Éstos intentarán declarar el edificio en ruinas, con lo que todos los vecinos tendrían que ser desalojados sin condiciones.

Por iniciativa de los vecinos, como medida para fortalecer la oposición al desalojo, entran a vivir en la casa gente de diversos colectivos de la ciudad y se crea un espacio común para reuniones, que se abrirá además a otros colectivos. Se trabaja en otros casos del barrio similares como el de la Casa Cuna en la misma calle Elvira, que correrá mejor suerte gracias a la intervención de la Junta de Andalucía, que se vio obligada al ser un lugar muy llamativo; además, en la casa vivían personas con problemas de movilidad y se realojó a las familias.

En 2010 un juez decide desalojar cautelarmente el edificio. Se despliega un dispositivo policial desmedido. Se produce una situación tensa. Se tapian casas, se destrozan viviendas con pertenencias dentro. No dejaban entrar a nadie ni recoger sus cosas. A partir de entonces nace el colectivo llamado “Solidarios Casa del Aire”. Mucha gente se volcó en la ayuda y participó en la defensa frente a los desalojos. Como resultado 6 vecinos fueron imputados por usurpación, entre ellos, sorprendentemente, una vecina con contrato que está siendo juzgada. En 2011 se cumple su contrato y ella decide no abandonar hasta que no la desalojen. A partir de entonces el 15M, a través del grupo Stop Desahucios, empieza a trabajar con ellos. Se impiden dos intentos de desahucio, pero al tercero se vuelve a enviar un dispositivo policial desorbitado, con efectivos venidos desde Málaga, Almería y Granada.

Después de muchos papeleos consiguen ya en 2009 que el Ayuntamiento declare el incumplimiento por parte de la inmobiliaria de sus deberes con el edificio. Se entra en un conflicto de intereses entre el Ayuntamiento y la inmobiliaria. Sin embargo, este procedimiento es paralizado en los juzgados por la inmobiliaria y todavía está por resolverse definitivamente.

En el año 2013 son juzgados por usurpación los 6 imputados. “En total la pena máxima (sumadas todas) por los delitos imputados asciende a 13.000 euros de multa más 40.000 euros en indemnizaciones a las que habría que sumar las costas del juicio y doce años de prisión.” Se absolvía a los imputados. A pesar del recurso interpuesto por los propietarios, fueron absueltos definitivamente en julio de 2014.

A nivel judicial los miembros de Solidarios Casa del Aire también han intentado defenderse, querellándose contra la inmobiliaria por las instigaciones y amenazas sufridas por los vecinos. La querella ha sido archivada.

Hoy sólo queda un vecino viviendo en la casa, Manuel, que ronda los sesenta años, prejubilado y con una escasa pensión, lleva allí más de 34 años, en la casa ha visto crecer a sus hijos y actualmente reside buena parte del tiempo en compañía de su nieto. Vive en el edificio con 11 viviendas tapiadas y mantienen varias vías de lucha abiertas.

Manuel es testigo de cómo se ha transformado el Albayzín, de cómo sus vecinos han ido desapareciendo, sustituidos por nuevos pobladores que ya no conoce, porque entran y salen del barrio en sus coches. Es testigo también de cómo las antiguas casas vecinales son reconvertidas en hoteles de lujo y albergues, de cómo han ido cerrando los comercios de toda la vida, siendo sustituidos por teterías, tiendas de artesanía y suvenirs. Manuel es consciente de que el barrio está dejando de ser para vecinos como él, convirtiéndose en una especie de parque temático para el turismo.

Manuel padece todo esto en sus carnes. A pesar de tener un contrato indefinido, ha sufrido todo tipo de intentos para que abandone su casa: desde el intento de declaración de ruina de su casa, el no reconocimiento de su contrato, la no aceptación de su renta para poder desahuciarlo por impago, hasta el abandono, incluso deterioro del propio inmueble, no acometiendo ningún mantenimiento y atacando a los suministros de agua y electricidad.

Pero Manuel está decidido a continuar habitando la que es su casa. Con el apoyo de otras vecinas y solidarios, lleva defendiendo su derecho a vivir allí desde hace casi 10 años. No sólo lucha por su vivienda sino también contra las atrocidades que se siguen acometiendo en el barrio.[2]

Como comentaba un asistente a la charla, y a pesar de que en ningún momento fue este uno de los objetivos de la lucha, la Casa se ha convertido en un símbolo, en una referencia dentro de los movimientos sociales en Granada y en otros lugares.

  1. ESTRATEGIAS: LUCHA JURÍDICA Y ADMINISTRATIVA + LUCHA A PIE DE CALLE

En el conflicto se han mantenido casi desde el principio y de manera paralela varios frentes. Sin desdeñar ningún tipo de actuación aunque siendo fieles a unos principios básicos de respeto y solidaridad entre los compañeros y sin aceptar las ayudas externas “envenenadas” que probablemente hubieran creado una división y una delegación que no hubieran sido positivas para el desarrollo de la lucha y la convivencia.

Estos frentes podríamos clasificarlos en dos grandes líneas de estrategia:

  • Por un lado la lucha en la calle, que buscaba la unión de los vecinos y la solidaridad de la gente del barrio y del resto de la ciudad y tenía en las “convivencias” una de sus armas más importantes.
  • Por otro lado la parte jurídica y administrativa. Denuncian, por ejemplo, el mal estado del edificio al Ayuntamiento para intentar evitar su rápido deterioro que es lo que le interesaba a la inmobiliaria, además de otras actuaciones y defensas ya mencionadas.

Se trataba de un grupo heterogéneo: los vecinos de la Casa junto con gente de grupos y colectivos más “politizados”. Se hizo necesario un trabajo intenso de crecimiento en el funcionamiento interno. No se declararon oficialmente dentro del movimiento okupa, pero la ocupación fue una herramienta de lucha muy importante.

Por otra parte, no se han querido centrar únicamente en la Casa del Aire, que consideraban como un ejemplo más como otros. Realizaron tareas de formación, información, expansión, desempeñaron importantes tareas dentro del barrio. Han contado con la ayuda de un técnico del Área de Urbanismo del Ayuntamiento, que les ha echado una mano a nivel individual con el tema del mantenimiento del edificio, y su situación administrativa, etc. En el transcurso del conflicto se ha contado con la Solidaridad irrenunciable de muchos colectivos sociales de Granada.

En este tiempo se ha trabajado con otros colectivos. Se ha participado en la oposición a la ordenanza Cívica del Ayuntamiento de Granada, que suponía una importante merma de las libertades de los vecinos, en movimientos contra la destrucción del territorio. Han tenido encuentros en Granada y casi por toda la península con colectivos implicados en luchas similares, lo cual les ha sido de mucho valor a unos y otros para contrastar experiencias, estrategias, situaciones legales y sociales, etc., y poder aplicarlo a cada conflicto particular.

En lo concerniente a la colaboración o apoyo de partidos y sindicatos los compañeros parecen tenerlo muy claro. Aunque se ha mantenido y continúa la lucha a nivel administrativo, no han contado, sin embargo, con partidos políticos, de hecho se han rechazado sus propuestas. Con los intentos de desahucios aparecen para decir aquí estamos nosotros, IU incluso puso en su programa “la Casa del Aire para sus vecinos”. Pero a día de hoy ellos son los encargados del tema de la vivienda en la Junta de Andalucía y ya vemos lo que está pasando, mandando ellos mismos a desalojar a otros vecinos y sin intervenir en la situación de la casa.

Haciendo un paralelismo con el vídeo “A Tornallom”[3] que visualizamos antes de la charla, los compañeros valoraron el “choque” de mentalidades que, tanto en un caso como en otro, se dio entre los que ocuparon viviendas invitados por los vecinos, más politizados, en el buen sentido de la palabra, casi todos provenientes del mundo libertario, y los vecinos mismos, la “gente normal”, interesados sobre todo en que no se desalojase el edificio. Para ellos fue una experiencia comprobar que la gente los entiende. “Se te abre la mente -nos decía Manu- y piensas que quizá la estrategia no era la correcta y hay que hacer un esfuerzo por conectar con la gente.” Para muchos de ellos supuso una importante cura de humildad. Y al mismo tiempo para los vecinos que no estaban politizados, ver que las estrategias que se planteaban funcionaban, les ha echo confiar en que las cosas las podemos hacer por nosotros mismos, que no tenemos que delegar en otros.

En general se trató de un proceso muy enriquecedor que les ha llevado a ver con ojos críticos a ciertos libertarios que prefieren encerrarse en el gueto. Creen -de nuevo Manu- que “siempre sin renunciar a nuestras ideas deberíamos ser más flexibles a la realidad y a los problemas de la gente.”

  1. OBJETÍVOS, ANÁLISIS Y PLANTEAMIENTOS PARA EL FUTURO

El principal objetivo de los que quedan, los que estuvieron allí viviendo y los solidarios que se sumaron después es que no consigan tirar la casa. Y, por supuesto, que Manuel siga viviendo allí en las condiciones de habitabilidad que se merece. Las condiciones de ahora no consideran que sean dignas. Y entre tanto siguen esperando la sentencia por el incumplimiento del deber de mantenimiento en los juzgados.

Tienen la idea y la intención, están ya trabajando en ello, de editar un libro y un documental con el fin de dar a conocer su lucha, sus estrategias y sus logros para que no pase de la memoria al olvido como ha ocurrido con tantas otras luchas y conflictos de diversa índole.

Respondiendo a la pregunta de si los objetivos del principio siguen siendo los de ahora nos cuentan que los objetivos no ha habido más remedio que rebajarlos: a ellos les hubiera gustado que todos los vecinos, incluidos los okupas, se hubieran quedado en la casa, pero obviamente la realidad de la lucha hace necesario rebajar esos objetivos, lo que no quiere decir que se estén conformando o atemorizando.

Respecto a la pregunta de si han valorado la posibilidad de llevar a cabo una coordinación con otros grupos similares, Manu nos expresaba su opinión personal.[4] Teniendo en cuenta que ellos no se han cerrado a relacionarse con proyectos afines, como hemos visto antes (su relación por ejemplo con el movimiento social del Pumarejo en Sevilla ha sido muy estrecho), manifiesta que para él no tiene mucho sentido centrarse en coordinar grupos sólo en torno al tema de la vivienda. De hecho ya existe una coordinación en ese ámbito en el movimiento de Stop Desahucios. Cree que la vivienda, como ocurre con el caso de la destrucción del territorio, es un tema que se suele agotar mucho en lo local, es difícil que vaya más allá debido a sus características. Por otra parte, le parece muy difícil extrapolarlos, ya que existen múltiples diferencias en los ataques sufridos y, como consecuencia, en las tácticas de defensa de los diversos lugares. Considera que tiene mucho más sentido construir organización a otro nivel, de manera más integral. Construir comunidades fuertes -añado yo-, es decir, autónomas y autopoyéticas[5] para que nuestras capacidades a la hora de enfrentarnos a un poder sólido y cruel como el estatal-capitalista no se desvanezcan a la primera de cambio. Y por otra parte -sigo hablando en mi nombre-, para ir clarificando y acercándonos a nuestros fines, que han de coincidir en todo lo posible con nuestros medios. En cualquier caso, ahí están los lazos que han ido estrechando en este tiempo.

  1. VALORACIÓN FINAL

Una de las actividades que se realizaron como Solidarios Casa del Aire para abrir la problemática de la Casa al barrio fue lo que llamaron el “Paseo por el Albaycín Destruido”, que sirvió, además de para fortalecer lazos entre vecinos y visibilizar la situación de la casa a gente de otras partes de la ciudad, para comprobar y denunciar situaciones similares en muchos otros puntos del barrio, de lo que se desprende que no se trata de situaciones aisladas sino que es un problema general. Como ha ocurrido y sigue ocurriendo en infinidad, por no decir en todas las grandes urbes (y no tan grandes) del mundo. La estrategia, bien conocida, consiste en dejar que se deterioren los edificios, desamparar las calles y descuidar la limpieza y la iluminación dando facilidades a la entrada de delincuencia, trapicheo de drogas. Esto suele crear un malestar entre los vecinos que en muchas ocasiones degenera en la petición de éstos de mayor “seguridad”, es decir, mayor presencia policial en las calles, lo cual es bastante paradójico si se tiene en cuenta que este deterioro no se da por casualidad sino que obedece a unos planes estratégicos bien orquestados y con el consentimiento de las instituciones a las que se pide ayuda. A nadie puede escapársele a estas alturas la confluencia de intereses que, como mínimo en situaciones puntuales, se da entre propiedad privada e instituciones gubernativas, dando lugar a un sinfín de especulaciones donde siempre suelen ganar los mismos y salir perjudicados los que menos tienen y los que menos esperan. El siguiente paso es el acoso, el desgaste, y cuando no surte efecto, las amenazas, el intento de dividir a los vecinos, las ofertas individuales, etc. etc. Buscando el amedrentamiento y ensañándose especialmente con los más vulnerables, los mayores, casi siempre con subsidios de jubilación ínfimos, por lo que no podrían hacer frente a subidas desorbitadas en los alquileres, viéndose obligados, casi siempre, a tomar las ofertas o chantajes y buscar refugio en otros sitios.

Sin embargo, de vez en cuando se da otro fenómeno, no tan infrecuente como nos quieren hacer ver, consistente en la toma de conciencia de la situación colectiva. Lo que suele desembocar, no sin un importante esfuerzo para desdeñar los chantajes y las ofertas fáciles pero envenenadas, en la puesta en común de los problemas individuales para dar forma a una resistencia vecinal colectiva, la formación de comunidades donde sólo existía la suma de las individualidades, la solidaridad entre ellos y de otros colectivos sociales.

Esto es, en menor o mayor escala, lo que ha ocurrido en la Casa del Aire, y lo que ha llevado a resistencias que se han extendido a un mayor número de población como en los casos, no por dispares sin importantes puntos de confluencia, de Gamonal en Burgos, el Cabanyal en Valencia o Can Vies en Barcelona, por citar sólo algunos de los más paradigmáticos de los sucedidos en los últimos años. Y este ha querido ser el principal objetivo de las jornadas que venimos documentando: el de dar a conocer estas experiencias para que no pasen a formar parte de los cientos de luchas olvidadas, pero también para que sirvan de apoyo estratégico y moral a conflictos en proceso, e incluso para encender la mecha de otros futuros. Y sobre todo hacer ver las posibilidades que ofrece la lucha en común, la solidaridad entre los oprimidos, la fuerza ingobernable de lo colectivo y las capacidades innatas que tenemos para construir comunidades y recuperar, de momento, parte de la autonomía que hemos ido cediendo o que nos ha sido arrebatada durante tanto tiempo.

NOTAS:

[1] Para entender de una forma activa e implicada este tipo de proceso recomendamos el artículo “Lavapiés frente a la gentrificación” del número 1 del fanzine Malpaís, primavera 2014.

[2] Extraído del blog de Solidarios Casa del Aire mencionado al principio del texto http://solidarioscasadelaire.blogspot.com.es

[3] A través de internet se puede encontrar el documental “A Tornallom”en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=rPC5D9msKGo

[4] No se trata en ningún caso de la postura consensuada del colectivo, sino la de algunas personas concretas, ya que no se ha debatido en el grupo.

[5] “Quizá la palabra ‘autopoyesis’ resulte extraña para mucha gente. ‘Autopoyesis’ es un término utilizado por los biólogos Humberto Maturana y Francisco Varela para designar la capacidad de la vida de autoorganizarse y de reproducirse a sí misma. Según estos autores, un sistema autopoyético es un sistema que en vez de ser programado desde fuera, se hace a sí mismo, pero que está abierto para recibir y producir.

El sistema autopoyético se define, entonces, como una organización cerrada(que se hace a sí misma y no está programada desde fuera) y una organización abierta (que produce, da y recibe). Para comprender qué es la vida, más allá de nuestra semántica, hay que comprender que las condiciones que permitieron la aparición y la consolidación de un ente orgánico son las mismas que pueden permitir su permanencia, su equilibrio estable, su autorregulación. Por eso la autorregulación, que es, a pesar de todo, un fenómeno sensible relativamente perceptible y asequible para nuestras mentes, nos acerca a entender el concepto de autopoyesis.” Casilda Rodrigáñez Bustos. El Asalto al hades, La Rebelión de Edipo (1ª parte), https://sites.google.com/site/casildarodriganez

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s